Wendy Helm, 52

Mi quebrantamiento ahora hace mi belleza, porque no puedo esconderme de ello. Podría haber pasado los últimos diez años tratando de encontrar el dinero para arreglar mi cara, pero ahora estoy más inclinada a sentir mi belleza. He aprendido que es más una experiencia interna que una experiencia externa.

"Tengo Parálisis facial de Bell, después dentro de las semanas de Síndrome de Fatiga Crónica... así que sentí como si mi vida estuviera dandome una paliza. Pero ahora lo que alguna vez fue mi 'rotura' es mi belleza. He aprendido a aceptar mi 'cara desequilibrada' y que no me voy a sentir bien todos los días, y eso está bien. Y esta experiencia me ha hecho dar elogios, sorprender a la gente y nunca saber el efecto que tendrán en su día." - Wendy, 52
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El parálisis facial de bell  golpeó masivamente mi confianza y mi autoestima. La gente me mira en la calle porque piensan que mi cara es diferente y ven mis ojos parpadeando. La gente puede ser muy mala. Una de las cosas más difíciles es que me di cuenta que todos estaban sonriendo, y porque mi sonrisa es muy torcida, en realidad practico no sonreír. Pero no sonreír no ayuda a mi autoestima tampoco, porque cuando sonreímos muchas cosas pasan en el cuerpo y de hecho contribuye a hacernos felices.

La belleza es un proyecto de toda la vida de autoaceptación, un viaje - siempre queremos lo que no podemos tener, pero en realidad podemos ser cualquier cosa, he aprendido a aceptarme, soy la suma total de mí, nada más, y eso es lo que me hace hermosa. Creo que mi energía y presencia se encuentran - es un sentimiento.

Miro a la gente y siempre encuentro cosas que son increíbles sobre ellos. Soy el tipo de persona que diría aleatoriamente en el tubo,"te ves estupenda" o "qué cara tan hermosa tienes" y eso sacude a la gente por darles elogios. La gente puede sorprenderse cuando les dices que se ven preciosos.