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Relaciones interpersonales, descubre como el ejercicio las impacta positivamente

Relaciones interpersonales. De tanto vernos en las mañanas con ropa deportiva, cuando nos encontramos con los compañeros del grupo de correr en otro sitio para tomar un café o almorzar, nos decimos en tono de broma: “Wow... en serio que no te reconocía con esa ropa”. Sí. Estamos acostumbrados a vernos muy temprano, con pantalonetas, abrigos deportivos y tenis.

 

Estos son los amigos que entienden que hoy no vas a trasnochar porque mañana te toca nadar temprano. Los que te felicitan porque estás más ágil, perdiste peso de forma saludable, y sin embargo no te juzgan por tu apariencia pues su relación está basada en un estilo de vida en común.

 

Son compañeros de entrenamiento, y al mismo tiempo, porristas. Entienden que hay días buenos y malos, saben cuánto duele una lesión – física y anímicamente – y funcionan como grandes motivadores para elevar tu autoestima. Las amistades que se hacen a través del deporte suelen ser un “imán” para volver a las canchas, al gimnasio, a las clases de yoga. Justo cuando una quiere “suspender” entrenamiento por pereza o porque simplemente no tiene ganas de ir, un mensaje de texto o un recordatorio de esos amigos te convence de no faltar y luego de entrenar te dices a ti misma “qué bueno que sí fui.”

 

Con ellos se comparten metas: pérdida de peso, recuperación de la condición física, o sencillamente les gusta hacer una clase de spinning con buena música, igual que a ti. No se fijan en la marca de la ropa, no les importa qué tan rápida o fuerte eres, solamente son compañeros. La camaradería es distinta a la que desarrollas en la oficina, en el barrio o en una fiesta. Es más: te conocen despeinada, con sudor en la frente, y aun así te saludan con un abrazote.

 

Es curioso porque en un solo grupo o equipo encuentras gente de todas las profesiones y vidas aparentemente muy diferentes, pero eso que tienen en común – el deporte - les hace construir lazos muy fuertes de solidaridad y amistad. Este no es el tipo de amigo que conoce cada detalle de tu vida, pero seguramente, si te ve cansada o sedienta, es capaz de regalarte agua, aplaudirte cuando llegas a la meta o hasta compartir contigo el shampoo si lo olvidaste en casa.

 

Inclusive, desarrollan entre sí una sana competencia, siempre en el marco del respeto y entendiendo que cada quien hace su mejor esfuerzo, no importa el resultado final.

 

Hacer amigos mientras haces deporte aumenta la sensación de disfrute del ejercicio y fortalece tus relaciones interpersonales; de manera que lo haces por gusto, porque es un encuentro de amigos, nunca una obligación ni una tortura.

 

Probablemente te sorprendas de ver cuánto creció tu círculo de amistades desde que te decidiste a comenzar a ejercitarte, y tener una rutina de cuidado de tu cuerpo, lo que se convertirá en una fuerte fuente de autoestima. Se ensancha tu red de contactos, tienes más confianza en ti misma y sabes que no importa si ganan, pierden, hacen dos abdominales más o dos menos, hay muchos camaradas que saben cuánto valió ese esfuerzo.

 


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